Se los juro, hay mucho más. Quizá haya que rascar un poquito la mugre de la superficie, limpiar la herrumbre, afinar la vista o pegar la oreja a la puerta, pero está ahí.

Somos más que insultos en el tráfico, altos irrespetados y tragedias atribuidas al alcohol. No somos solo carriles usados en sentido contrario y lutos causados por imprudencia.


Leer la opinión completa en: Somos mejores que eso